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Qué mirar al comprar un ordenador: guía por lo que vas a hacer con él

6 min de lectura

Qué pieza afecta a qué, dónde se tira el dinero y qué comprar según el uso: ofimática, teletrabajo, edición, juegos o programación.

En una tienda, la conversación suele empezar mal: «¿cuál es mejor?». No existe el mejor ordenador, igual que no existe el mejor vehículo. Existe el que encaja con lo que vas a hacer, y a partir de ahí el dinero de más deja de notarse.

Esta guía explica primero qué pieza afecta a qué, y después qué buscar según el uso. Con eso puedes entrar en cualquier tienda y comparar por tu cuenta.

Las piezas que deciden si va rápido

El procesador: quien hace las cuentas

Es el cerebro. Dos números importan, y conviene entender cuál te afecta:

  • Los núcleos son como trabajadores en paralelo. Más núcleos ayudan cuando el programa sabe repartir el trabajo: editar vídeo, comprimir archivos, compilar código, o tener muchas cosas abiertas a la vez.
  • La frecuencia (los GHz) es lo rápido que va cada trabajador. Manda en las tareas que van en fila india: abrir programas, navegar, la mayoría de los juegos.

Para la mayoría de la gente, un procesador de gama media actual sobra. Es la pieza en la que más se gasta de más.

La memoria RAM: la mesa de trabajo

Es donde el ordenador deja abierto lo que está usando. Si la mesa es pequeña, hay que estar guardando y sacando cosas todo el rato, y eso se nota en forma de tirones al cambiar de ventana.

  • 8 GB: el mínimo hoy. Suficiente para navegar y ofimática, justo si abres muchas pestañas.
  • 16 GB: el punto dulce. Cubre con holgura el uso normal y el profesional ligero.
  • 32 GB o más: solo si editas vídeo, trabajas con máquinas virtuales o manejas archivos muy grandes.

Comprueba también si la RAM se puede ampliar después. En muchos portátiles modernos viene soldada, y entonces la decisión es para toda la vida del equipo.

El disco: lo que más se nota

Si solo puedes mejorar una cosa, que sea esta. Es la diferencia entre encender el ordenador en diez segundos o en dos minutos.

  • SSD: sin partes móviles, rápido. Es lo que debes buscar.
  • NVMe: un SSD todavía más rápido. Hoy es lo normal y apenas cuesta más.
  • HDD (disco duro clásico, de platos): lento para el sistema. Solo tiene sentido como almacén barato de archivos, nunca como disco principal.

En capacidad, 512 GB es un punto razonable. 256 GB se queda corto antes de lo que crees.

La tarjeta gráfica: solo si la necesitas

Aquí es donde más dinero se tira. Una tarjeta gráfica dedicada solo aporta si juegas, editas vídeo, trabajas con 3D o entrenas modelos. Para todo lo demás, la gráfica integrada que ya trae el procesador va sobrada.

Si no vas a hacer ninguna de esas cosas, ese dinero rinde mucho más en RAM, en disco o en una pantalla mejor.

Lo que tocas todos los días

Se mira poco y se sufre a diario: la pantalla (que no sea de 1366×768, y que tenga brillo suficiente si trabajas con luz), el teclado, el táctil, la batería y el peso. Si el ordenador se mueve contigo, esto pesa más que cualquier número de la ficha técnica.

El cuello de botella

Un ordenador va a la velocidad de su pieza más lenta. Es el error de compra más habitual: un procesador caro acompañado de 8 GB de RAM y un disco duro clásico da un equipo lento, y además caro.

Antes de pagar por un procesador mejor, comprueba que ya tienes SSD y RAM suficiente. En ese orden.

Qué comprar según lo que hagas

Navegar, correo y ofimática

Procesador de gama de entrada actual, 8 GB de RAM (16 si quieres que dure), SSD de 256–512 GB, gráfica integrada. Prioriza pantalla decente y buen teclado.

Estudiar o teletrabajar con videollamadas

Procesador de gama media, 16 GB, SSD de 512 GB, gráfica integrada. Fíjate en la cámara y los micrófonos, y en la batería: son las dos cosas que más se notan en el día a día y las que menos aparecen en los comparadores.

Diseño y edición de foto o vídeo

Procesador de gama media-alta con varios núcleos, 32 GB de RAM, SSD NVMe de 1 TB, gráfica dedicada. Aquí la pantalla importa tanto como la potencia: busca buena reproducción de color.

Juegos

Manda la gráfica dedicada, y elígela en función de la resolución a la que vayas a jugar. Procesador de gama media-alta, 16 GB, SSD NVMe. Mira también los hercios de la pantalla: 144 Hz se nota más que subir un escalón de gráfica.

Programación

16 GB como mínimo, 32 GB si trabajas con contenedores o máquinas virtuales. Procesador de gama media-alta, SSD NVMe de 1 TB. La gráfica da igual salvo que hagas videojuegos o inteligencia artificial. Buena pantalla y buen teclado: vas a pasar ahí muchas horas.

Uso intensivo o servidor

Muchos núcleos, 64 GB o más, discos NVMe en espejo, y fuente de alimentación y refrigeración a la altura. Aquí la fiabilidad importa más que la velocidad punta.

Tabla resumen

UsoProcesadorRAMDiscoGráfica
Ofimática y navegarEntrada8–16 GBSSD 256–512 GBIntegrada
Estudio y teletrabajoMedia16 GBSSD 512 GBIntegrada
Foto y vídeoMedia-alta32 GBNVMe 1 TBDedicada
JuegosMedia-alta16 GBNVMe 1 TBDedicada (la clave)
ProgramaciónMedia-alta16–32 GBNVMe 1 TBIndiferente
ServidorMuchos núcleos64 GB+NVMe en espejoIndiferente

Errores caros que se repiten

  • Pagar por gráfica sin necesitarla. Es el sobrecoste más común.
  • Quedarse corto de RAM para ahorrar cincuenta euros, sobre todo si viene soldada y no se puede ampliar.
  • Aceptar un disco duro clásico porque «tiene 1 TB». Tener más espacio no sirve de nada si todo va lento.
  • Mirar solo el número del modelo. Dos equipos con el mismo procesador rinden distinto según cómo disipen el calor: uno delgado y silencioso puede ir más lento que otro más grueso con el mismo chip.
  • Olvidar los puertos. Comprobar cuántos y de qué tipo evita comprar tres adaptadores la semana siguiente.

Cómo comparar dos equipos en cinco minutos

  1. ¿Los dos llevan SSD? Si uno no, descártalo.
  2. ¿Cuánta RAM y se puede ampliar?
  3. ¿El procesador es de generación reciente? Un modelo alto pero antiguo suele rendir menos que uno medio actual.
  4. ¿Necesitas gráfica dedicada? Si no, no pagues por ella.
  5. ¿Cómo son pantalla, teclado y batería? Es lo que vas a notar cada día.
  6. ¿Qué garantía y servicio técnico tienen? Lo barato se encarece cuando algo falla.

Con estas seis preguntas se decide bien la inmensa mayoría de las compras. Y si dudas entre dos equipos parecidos, quédate con el que puedas ampliar.

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Si algo de lo que has leído te ha sonado a tu día a día, cuéntanoslo y te decimos con sinceridad si tiene arreglo y por dónde empezaría.

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